Por qué el sector cambia tanto el proyecto

La tecnología se parece de un sector a otro. Lo que no se parece en nada es el proceso, y el proceso es lo que decide si una automatización funciona.

En una asesoría, el cuello de botella es perseguir documentación de terceros y eso arrastra obligaciones de protección de datos que no existen en otros sitios. En un almacén, el problema está en papel firmado que tarda días en llegar a administración. En una tienda online, en que el stock tiene dos versiones. Y en un despacho, en que la persona más cara escribe propuestas desde cero.

Un proveedor que llega sin conocer eso se pasa las tres primeras semanas aprendiendo tu negocio a tu costa. Por eso trabajamos en cuatro sectores y no en catorce.

Lo que se repite en todos

  • El dato se teclea más de una vez porque los programas no se hablan.
  • Hay un Excel crítico que solo entiende una persona.
  • El trabajo administrativo se concentra en los mismos días del mes.
  • Nadie ha medido nunca cuánto cuesta el proceso que más molesta.
  • Existe un conector instalado que sincroniza en dos sentidos y descuadra.

Si te reconoces en tres de los cinco, el diagnóstico de media hora te va a decir algo útil aunque no acabes contratando nada.

¿Y si mi sector no está?

Trabajamos igualmente. Lo que cambia es que la primera fase es más larga porque tenemos que entender tu operativa desde cero, y eso lo decimos en el presupuesto en lugar de disimularlo.

Si prefieres ir por el problema en lugar de por el sector, el atajo son las páginas de proceso y de integración: están escritas por lo que duele, no por a qué te dedicas.

¿Hablamos de qué se puede automatizar en tu empresa?

Una llamada de 30 minutos, sin coste y sin compromiso. Salimos de ella con dos o tres procesos concretos identificados y una estimación honesta de lo que costaría automatizarlos. Si creemos que no te compensa, te lo decimos en esa misma llamada.

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